Encueros
La actividad curtiembre en el Valle de Ocotlán trata de rescatar, para evitar ser desechados, los cueros producto de la actividad cárnica, como la venta de barbacoa. Abarca el rescate hasta de pieles derivadas de la caza como costumbre moderada entre campesinos. Paola Aquino, mujer oaxaqueña originaria de Ocotlán, Oaxaca, nació en una familia dedicada a la curtiduría. Durante su infancia observaba distintos procesos, desde aquellos de preparación después de la faena, hasta el acomodo de cueros de res ya curtidos que viajarían a otros estados con el comprador final.
Observar los tipos y colores de cueros, la preparó para identificar la diferencia de tamaños, olores y texturas. Esta crianza en contacto con los ritmos y los diálogos le preparó para saber qué esperar de un cuero, qué se podía y qué sería más laborioso a la hora de tenerlo en la mesa de trabajo.
La hija de la curtiduría es la talabartería, habilidad con la cual se da forma al cuero y otra disciplina bastante fuerte en Ocotlán es la de la HUARACHERÍA. En ese ambiente se desempeña Paola ahora, en un proyecto llamado Encueros Oaxaca. Este taller, su taller, ha respondido a la evolución en texturas y colores del calzado tradicional, produce piezas de vaqueta hasta conejo y toma elementos de otras ramas artesanales para ensamblar piezas lindísimas.